Capítulo IV – Lo que ella dijo.
Ella dijo: “No fue un hecho.” Y con dicha frase todo cambió. No fue un grito. No fue una rebelión. Sino un susurro en el camerino, grabado por un micrófono oculto que ni yo sabía que existía. Un micrófono que registró más de lo que debía. Porque no solo captó su voz. Captó el silencio después. El vacío. La ausencia de nombre. Pregunté: —¿Cómo que no fue un hecho? —Pasó. —Lo viste. —Lo viviste. Respondió: —El hecho no fue el acto. —El hecho fue que todos creyeran que era real. —Que yo lo deseaba. —Que tú lo soportabas. —El hecho fue la ilusión. —La ficción perfecta. —El engaño colectivo. Y añadió: —Tú crees que escribes teatro. Pero está escribiendo un sistema. Uno donde todos perdemos nombre. Donde todos obedecemos. Incluso tú. Y se fue....