Capítulo II – El nombre que no me pertenece.
Desde el punto de vista psiquiátrico soy un histeroneurasténico, ya no estoy seguro de quién es “yo”, Fernando Pessoa. Anoche soñé que no me llamaba Jaad. En el sueño, estaba sentada frente a una pantalla. Escribía. Pero no era yo quien decidió las palabras. Solo las veía aparecer. Letra a letra. Frase una frase. Como si alguien más usara mis dedos. La pantalla decía: "El personaje masculino no tiene nombre. En el guion, se llama 'Él'. La actriz, 'Ella'. El director, 'Voz'". Y entonces, desde dentro del sueño, pensé: —Pero yo tengo nombre. —Me llamo Jaad. —Soy el autor. Y la pantalla respondió: "No. Tú eres el personaje". Desperté con el corazón acelerado. Y con esta frase escrita en el cuaderno, con mi letra, pero sin mi recuerdo: “Los nombres son trampas lingüísticas para sujetar identidades fugaces”. No sé si la escribí yo. O si fue ella. Revisó el guion original. El mío. El primero. Antes del director. Antes del escenario circular. A...